domingo, 7 de septiembre de 2014

EL BCE DEJA LOS TIPOS AL 0,05%

Estimados amigos y amigas:

Hoy quería hablar sobre la reciente decisión del Banco Central Europeo, que en su última reunión del 4 de septiembre ha adoptado las siguientes medidas:

-  El tipo de interés aplicable a las principales operaciones de financiación del Eurosistema se reduce en 10 puntos básicos hasta situarse en el 0,05%, a partir de la operación que se liquidará el 10 de septiembre.

- El tipo de interés aplicable a la facilidad marginal de crédito se reduce en 10 puntos básicos hasta situarse en el 0,30%, a partir del 10 de septiembre.

- El tipo de interés practicable a la facilidad de depósito se reduce en 10 puntos básicos hasta alcanzar un -0,20%, a partir del 10 de septiembre.

¿Qué significa ésto?

Pues sencillamente que el BCE se convierte en el gran soporte institucional para la recuperación económica de la zona euro. Una zona euro cuyas estimaciones de crecimiento se sitúan a la baja, en un 0,9% para 2014 y un 1,6% para 2015, frente al 1% y 1,7% estimado en junio. Una previsión del alza de precios de un 0,6% en 2014 (también baja la estimación una décima respecto a la prevista en junio), un 1,1% en 2015 y un 1,6% en 2016, que como vemos se encuentra distanciada del 2%, objetivo de inflación del BCE. El segundo trimestre nos deja una contracción económica del 0,2% en Alemania, un estancamiento del crecimiento en Francia y una recaída en la recesión de Italia, que aventura un tercer trimestre de pérdida del ritmo de crecimiento, lo que afectará sin duda a la inversión privada. Los salarios en algunos países están al nivel de los años 80. Y el crédito a empresas cayó en julio un 2,2% respecto a junio.

Con este panorama macroeconómico, el presidente del BCE no sólo anunció una bajada de tipos de interés para dejarlos prácticamente en el 0%, sino que aventuró medidas de futuro cercano y pidió la implicación de los Gobiernos en la solución al estancamiento económico, pidiendo estímulos fiscales (bajadas de impuestos distorsionadores con elevados multiplicadores, y recortando gasto público) complementarios a una política monetaria que se aprecia ineficaz por sí sola. El señor Draghi insistió en reformas estructurales de los países de la zona euro para que los inversores ganen confianza en la moneda única, es decir comprometerse con el equilibrio presupuestario. 

En octubre, el BCE comprará bonos de titulización (los denominados asset backed securities ó ABS), además de cédulas hipotecarias; es decir el BCE compra riesgo crediticio que permitirá que los balances de los bancos se saneen, y por lo tanto mejoren su solvencia y puedan asumir nuevos riesgos y conceder financiación. Esta compra de riesgo no es aislada sino que se complementa con líneas de liquidez condicionada a la concesión de crédito (TLTRO) mediante subastas que se iniciarán el 18 de septiembre y que permitirán financiación barata a las entidades financieras (0,15% a 4 años) para que los bancos presten créditos a familias y empresas.  Por otra parte, si esto no fuera necesario, el BCE pudiera en un futuro cercano adquirir deuda pública, aunque esto quizá pueda ser objeto de debate en la reunión del BCE de marzo de 2015, y que choca frontalmente con la opinión de Alemania no es algo urgente, ya que la deuda soberana sostiene únicamente aproximadamente un 20% de la financiación europea.

Es cierto que estas medidas, y especialmente la adquisición de ABS prevista para octubre requieren un cambio regulatorio que permita construir un mercado de titulizaciones residenciales y no residenciales que liberen al sector bancario de activos de riesgo. Puede haber según se desprende un despliegue en esta compra de ABS de hasta medio billón de euros. Sin duda alguna van a marcar un antes y un después, reconociendo de cualquier modo que estas medidas no van a llegar a la economía real hasta pasado un período importante. Pero son medidas que adelantan un nuevo papel al BCE además del clásico de control de inflación, que por otra parte quedan desancladas todas las expectativas de inflación cuanto más largo sea el período de baja inflación, que cursa con elevado desempleo y atonía en el crecimiento económico. Este papel de impulsor del crecimiento de momento ha roto la unanimidad en el Consejo de Gobierno del BCE, luego es evidente que la unidad europea en el organismo rector de la moneda única y de su zona económica se resquebraja y tambalea.

No obstante, hay que felicitar las medidas, porque sin duda alguna, invitan a cierto optimismo, de cualquier forma si comparamos con la salida de la crisis financiera de los Estados Unidos, observamos que llegamos tarde a la solución, y de forma tímida y escalonada, lo que hace más débil la actuación y sus consecuencias en la banca comercial. 

¿Y cómo afectan estas medidas al inversor de a pie?. De momento la más beneficiada con estas medidas, es la Bolsa (renta variable), además de que las empresas mejorarán sus ingresos por exportaciones al devaluarse el euro frente al dólar, a causa de la política expansiva consecuente a la bajada de tipos, lo que sin duda beneficiará a empresas españolas como Telefónica o Inditex. En principio este repunte de la Bolsa, a nivel financiero, tendrá repercusión en un incremento de beneficios empresariales un año más tarde, cuando rindan sus cuentas a los accionistas las empresas cotizadas. Y los bancos serán el sector más beneficiado, al que se dirigen las medidas de detraerles activos de riesgo y proporcionarles liquidez barata, que podrán utilizar concediendo nuevos créditos, aunque es cierto que los test de estrés paralizan la acción de los bancos ante el temor de que algún banco necesitara inyección de capital. La banca española podría pedir 30.000 millones de euros para créditos a familias y PYMEs. Las empresas endeudadas, como las constructoras españolas mejorarán el acceso a la financiación en los mercados, al reducirse el coste de dicha financiación, lo que aligerará sus balances. Las personas con hipoteca verán reducidos los intereses sobre el capital hasta un diferencial sobre el EURIBOR inferior al 2%. 

¿Y quién son los perjudicados?. La renta fija reduce su atractivo, por lo que los inversores aversos al riesgo deben invertir en renta fija a largo plazo ante la previsión de normalización de los tipos de interés, y en deuda privada que ofrece mayores rentabilidades que la soberana. Y los inversores conservadores verán como prácticamente los depósitos no van a verse remunerados, bajando significativamente los intereses que reciben.

Ahora bien es cierto que la acumulación diferencial de la riqueza en unas pocas manos, el hundimiento de las rentas salariales, el empobrecimiento masivo de la población, y los déficits públicos incontrolados, pueden ocasionar que la inyección de dinero del Banco Central a los bancos privados pueda quedarse en el circuito bancario impidiendo la circulación del dinero o ralentizándola, haciéndose imposible la reactivación del ciclo económico; teniendo que tener presente la trampa de liquidez (una vez que los tipos caen a cero, las expansiones de la base monetaria inducen a un colapso proporcional a la velocidad de circulación del dinero). La reversión a la media del ratio (Riqueza neta/Rentas) es necesario que se produzca generando rentas, no hundiendo los mercados utilizando el incremento de la deuda pública para financiar a los acreedores en lugar de sostener las políticas sociales, justo lo contrario de lo que se está haciendo, lo que ha creado una burbuja financiera de sobrevaloración de activos, que pone en duda que la política monetaria expansiva diseñada por el Banco Central tenga su deseada efectividad si no se actúa de forma unánime Gobiernos, Eurogrupo y BCE. Tiempo al tiempo, pero ¿estamos a tiempo, o ya es tarde?.

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